un por qué para la rosa (3 de 3)
Texto: Nelly Schnaith

La memoria de la mirada

Ante la cámara la vida se expresa. El ojo que ve y da a ver saca a la vida de su propia ceguera. Pero las imágenes también expresan y dan a ver la impronta de una larga historia: la de la mirada misma instruida por largos siglos de experiencia y de obra visual, por la tradición o, mejor, las tradiciones de una cultura. La memoria de lo visto cuaja así en la inmensa galería de las imágenes creadas que lo dieron a ver, según la adscripción cultural, la época o el pathos, también llamado estilo, del creador. Pero la memoria no es un acervo ordenado por la linealidad del tiempo o por las clasificaciones de la mente: la memoria del artista es un depósito inconsciente que deja aflorar sus influjos siguiendo las incitaciones azarosas de su mundo interior y exterior. Las secretas afinidades que "descubre" con las obras del pasado o de otras tradiciones culturales no obedecen a un proceso regulado por elecciones voluntarias. Más que elegir, el creador es elegido por modos o temas del pasado que hablan de la actualidad viva de su búsqueda.

euphorbia (2000)euphorbia (2000)

euphorbia 2000

En la obra de Pilar las "reminiscencias" ponen de manifiesto la misma falta de presunción -esa particular cualidad de su talento- que se nota en el vínculo creativo con la naturaleza "inmediata". Creo entrever en algunas de sus fotos -azucena, amapolas, o salvifólius - los resabios redivivos del primer espíritu pictorialista de la fotografía. Pero no hay tesis "reivindicativas" en estas fotos, bellas y esporádicas, sino la valiente asunción de un "gusto" momentáneo al cual se entrega sin temor a parecer demodée. Y ¿qué decir de esa breve serie de "bodegones", dos platos cascados, (el tallo fino de una flor de campo atraviesa el nácar de la loza) y un tercero de estaño -pequeña obra maestra- donde yace el corazón desgajado de una planta de acelga? Allí leo todo un homenaje al barroco -incluso al rococó- donde no queda una sola traza de "barroquismo", sólo la luz y las texturas rememoran otros bodegones célebres. Por último, si la mirada del espectador recorre en sucesión las fotos de vasos y vasijas de cristal que contienen sólo una rama o una flor, no dejará de sorprenderle el minimalismo oriental -japonés- de esas imágenes. Se diría que la mayoría de ellas fotografían motivos rituales para una ceremonia del té o que guardan correspondencias visuales con el habla escueta y en suspenso de un haiku.

euphorbia (2000)

euphorbia 2000

Poesía a la occidental o a la oriental, pero siempre poesía. Dije al principió que Pilar, como pedía Angelus Silesius, deja ser a la naturaleza. Ahora puedo terminar con otra cita -del argentino Leopoldo Marechal esta vez- que, aún cuando parece contradecir a la anterior, no hace más que completarla: Porque, sin humillar en su signo a la flor/ la rosa es el llamado pero no el llamador. Pilar llama bellamente a las rosas porque sabe responder a su llamada.

Barcelona, Febrero 2002

Del libro: Pilar Pequeño. editado por Caja San Fernando. Sevilla 2002

 

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