un viaje inconcluso (2 de 2)
Texto: Luis Revenga

Penúltimo trayecto

¿Sabemos leer todo lo que encierra, lo mucho que atesora la obra de Pilar Pequeño? Cada una de las series y las fotografías de este libro son el resultado de una meditada elección por parte de su autora: al obtener la imagen, primero; al editarla, reafirma su discurso. Elegir e intuir, también. Si miramos hacia atrás, nos encontramos con una obra de total coherencia en la que se integran figuración y abstracción; obra experimental, abierta en todas sus etapas. Pilar Pequeño no se complace en invenciones esteticistas, ni se repite nunca en sus múltiples variaciones sobre el mismo tema; tema que aborda una y otra vez con nuevos datos, sabia nueva, sin disimulo. La obra de Pilar Pequeño es crónica de su vida diaria y es identificable. No necesita ningún discurso teórico que la sustente. Me gustaría plantear la posibilidad de que el lector obtuviera más información y conocimiento sobre la obra de esta autora imprescindible. Para ello propongo asociar a sus obras alguna fotografía concreta y algún autor:

Filter Pickers h. 1880. de Frank Meadow Sutcliffe
Garden Tools and a Straw Hat. 1843-1844, de Hippolyte Bayard
Toadstool and Grasses, Maine, 1928. de Paul Strand
Los autores: Josef Sudek, Ansel Adams, Stieglitz, Irving Penn y Robert Mapplethorpe (flores/máscara).

mondariz (2005)

mondariz 2005

Continuará

La excepcional brillantez del delicioso discurso de Pilar Pequeño, su insólita mirada, las sorpresas que produce leer sus imágenes, siempre están impregnadas por las ondas y los detalles de sus viajes. Viaje a países, imaginados o ya vividos por nosotros, pero que guiados por ella, revisitados, convierten los gestos reales en reflejos feéricos de la realidad transformada, reinventada por ella. Gestos que la autora conforma, formas que cambian ante nosotros sin ofrecer resistencia.

Pilar Pequeño provoca con sutil sabiduría y humildad nuestra posibilidad y capacidad de atravesar espejos. Sus revelaciones, como el haiku japonés, son siempre intensas: en sus fotografías, como en La Anunciación de Fra Angélico, prevalece el hermosísimo y luminoso haz de luz, repentino, impactante, que nos amplía. Y así, foto a foto, día a día, secuencia a secuencia, aprendemos lo que ella previamente aprehende. Espero que Pilar Pequeño no tenga nunca la ambición de concluir el elocuente y mágico viaje emprendido.

Otro tramo

Escribo estas líneas con la intención de ser preciso y elogioso: el viaje de Pilar Pequeño mediante sus nuevas secuencias, Huellas y Bodegones, continua el viaje emprendido y expresa aún con mayor fuerza las convicciones de la autora, su mundo personal, su peculiarísima estética, el no cejar en reinventar y aportar su lúcida experiencia a la fotografía analógica en blanco y negro. Sus fotografías, su aparente y necesario look de simplicidad (zurbarariana, como ya hemos apuntado), de facilidad (que en absoluto lo es), esa sensación de sencillez, transparencia y pureza requiere de su visión del mundo y de una más que depurada técnica para expresarla. Sus fotografías son páginas fotográficas para la eternidad. Así, debo avisar al lector: este libro pretende y se interesa sobre todo en secuencializar las imágenes que muestra (todas en su conjunto y cada una separadamente). Así nos enseña Pilar Pequeño cómo prosigue su camino: podemos elogiar ese viaje, que, tal es la energía y el afán de nuestra fotógrafa, siempre está vivo. Y continuará, sin duda.

Sería absurdo, llegados a este punto de la obra de Pilar Pequeño, reconocida y admirada tanto por especialistas y coleccionistas como por el gran público, intentar imponer un discurso, añadir citas. La obra de Pilar Pequeño se impone al espectador sin necesidad de aparato crítico. Es muy sencillo, a poco conocedor que sea, advertir, por ejemplo, en sus bodegones que su imaginería entronca directamente con nuestros clásicos: pintores (Meléndez, Goya) y escritores (Cervantes). Las intenciones de Pilar Pequeño siempre las encontramos en las superficies de su obra, en la piel, de ahí su profundidad, su hondura.-

Otro tramo

… y ante la superficie silenciosa
del ébano sutil cuya tersura
repite como un sueño la blancura
de un vago mármol o una vaga rosa…

El hacedor, J.L. Borges

Colección Photobolsillo nº 12
Editado por La Fabrica, Madrid 2007
2ª edición revisada

 

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